La inteligencia artificial no nos hará menos inteligentes, pero sí puede hacer que dejemos de usar las capacidades que nos hacen inteligentes.

Ese es el verdadero riesgo.

Mientras debatimos si ChatGPT "hace trampas", la pregunta importante es otra: ¿qué partes de nuestro pensamiento nunca deberíamos externalizar?

La investigación empieza a apuntar en la misma dirección. Trabajos recientes de investigadores como Ethan Mollick (Wharton), Patricia A. Alexander (University of Maryland) y el Stanford Human-Centered AI Institute coinciden en que la IA puede ampliar nuestro rendimiento, pero solo si seguimos ejerciendo un papel activo y crítico. Cuando delegamos sin supervisión, también delegamos aprendizaje.

Estas son las siete funciones cognitivas que nunca deberíamos entregar por completo:

  1. Formular buenas preguntas.

  2. Definir objetivos y prioridades.

  3. Evaluar la fiabilidad de una respuesta.

  4. Detectar contradicciones y errores.

  5. Tomar decisiones con criterio.

  6. Reflexionar sobre lo aprendido.

  7. Asumir la responsabilidad de la decisión final.

La IA puede ayudarte a escribir un informe, pero no puede decidir qué merece la pena defender.

Puede resumir un libro, pero no construir tu criterio.

El futuro pertenece a quienes sepan pensar mejor con ella.

Quizá la competencia más importante de esta década no sea aprender a utilizar la inteligencia artificial, sino aprender qué parte de nuestra inteligencia nunca debemos dejar de ejercer.

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