El orientador de tu instituto es una persona estupenda. Trabajador, bienintencionado, desbordado…y el sistema le paga para que rellenes el formulario correcto y te vayas tranquilo a casa.

Así que aquí va lo que nadie en ese despacho con el cartel de "Orientación" te va a decir nunca:

1. Tu nota de selectividad tiene fecha de caducidad. Tu curiosidad, no.

Dentro de diez años nadie te va a preguntar cuánto sacaste en Matemáticas. Sí te van a preguntar qué sabes hacer, qué has construido y qué problema resuelves mejor que los demás.

2. Elegir carrera a los 17 años no es una decisión. Es una apuesta.

Y las apuestas se pueden perder. Y se puede cambiar de mesa. Y eso no te convierte en un fracasado, te convierte en alguien que aprendió algo real.

3. El 90% de las profesiones que vas a ejercer no existen todavía.

Es un hecho estadístico que hace que el consejo "estudia esto porque tiene salidas" envejezca fatal.

4. No todo el mundo sirve para todo. Y eso está bien.

El orientador tiene prohibido decirte esto porque suena a discriminación. Pero tú tienes derecho a saberlo para no pasar cinco años preparándote para algo que te va a hacer miserable.

5. La universidad no es el único camino. Ni siquiera es el mejor para todo el mundo.

En este país hemos construido un sistema donde la FP era el premio de consolación. Eso es un error que le ha costado décadas de desempleo juvenil y empresas sin gente cualificada.

6. Tus padres quieren lo mejor para ti. Y eso a veces los convierte en el peor consejo que puedes escuchar.

Porque sus miedos no son tus miedos. Su mercado laboral no es tu mercado laboral.

Lo que necesitas es alguien que te enseñe a hacerte las preguntas correctas.

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